Recomendaciones de telnoriaz para conservar muebles de almacenaje y artículos de interior mediante un uso y una limpieza adecuados.
Antes de limpiar: consulte siempre la ficha y las instrucciones específicas del producto. Pruebe cualquier método en una zona pequeña y poco visible. No mezcle productos químicos y no aplique agua o limpiador directamente sobre el mueble.
Retire el polvo regularmente con un paño suave, limpio y seco. Para una limpieza ligeramente húmeda, humedezca el paño y escúrralo bien antes de pasarlo por la superficie; después, seque sin demora.
Utilice movimientos suaves y evite presionar sobre cantos, uniones y zonas decorativas. Los productos de limpieza deben ser compatibles con el material y aplicarse en la cantidad mínima necesaria.
Un mismo mueble puede combinar madera, tablero, metal, vidrio, tejido, plástico o fibras trenzadas. Identifique cada superficie antes de limpiarla y no utilice un único producto para todos los componentes sin verificar su compatibilidad.
Si no está seguro del acabado, empiece con un paño seco. Evite tratamientos para madera maciza sobre laminados, disolventes sobre superficies pintadas y limpiadores abrasivos sobre acabados brillantes o vidrio.
Limpie siguiendo la dirección de la veta con un paño suave. Retire los líquidos inmediatamente y no deje paños húmedos sobre la superficie. Use posavasos, manteles individuales o protectores adecuados debajo de recipientes, macetas y objetos calientes.
No aplique aceites, ceras, abrillantadores o productos restauradores salvo que estén recomendados para el acabado concreto. Algunos tratamientos pueden oscurecer la madera, crear manchas o dificultar reparaciones posteriores.
Utilice un paño apenas húmedo y seque especialmente bien los cantos, perforaciones y uniones. La entrada continuada de humedad puede provocar hinchazón o desprendimiento del revestimiento.
No emplee estropajos, polvos abrasivos, limpiadores de horno ni herramientas afiladas. Para residuos adheridos, ablande la zona con un paño compatible durante un tiempo breve, sin empapar, y retire la suciedad sin raspar.
Quite el polvo con un paño seco y limpie las marcas con un paño suave ligeramente humedecido. Seque completamente las uniones y los puntos donde puedan acumularse gotas.
Evite lana de acero, productos clorados, ácidos, disolventes y abrasivos. Si el recubrimiento se desprende o aparece corrosión, no lije ni repinte antes de documentar la zona si considera que existe una incidencia.
Retire primero el polvo para evitar arañazos. Aplique una pequeña cantidad de limpiador compatible sobre el paño, no directamente sobre el vidrio, para impedir que el líquido alcance marcos, juntas o materiales adyacentes.
No utilice el componente si presenta grietas, astillas o bordes dañados. Evite golpes, cambios bruscos de temperatura y apoyar objetos calientes sin protección.
Elimine el polvo con un paño seco o un cepillo muy suave, siguiendo el trenzado. No tire de fibras sueltas ni introduzca objetos entre ellas. Cuando se permita una limpieza húmeda, utilice muy poca agua y deje secar con ventilación natural.
No coloque estas superficies junto a radiadores ni las seque con aire muy caliente. La humedad persistente y el calor intenso pueden alterar la tensión, el color o la forma de las fibras.
Aspire a baja potencia con un accesorio limpio y sin bordes ásperos, si el material lo permite. No frote enérgicamente una mancha, ya que puede extenderla, deformar el tejido o cambiar la dirección del pelo.
Absorba los líquidos con un paño blanco limpio, presionando suavemente desde el exterior hacia el centro. No utilice lejía, vapor, alcohol o quitamanchas sin comprobar las instrucciones del producto. Las fundas solo deben lavarse si se identifican expresamente como extraíbles y lavables.
Limpie los herrajes con un paño suave y séquelos. No permita que el limpiador penetre en mecanismos, guías o puntos de giro. Evite colgar bolsas o peso de los tiradores.
Compruebe periódicamente el apriete y la alineación. Si una puerta o cajón roza, revise primero la nivelación y los ajustes previstos. No fuerce el mecanismo ni aplique lubricantes domésticos sin confirmar que son apropiados.
Absorba el líquido cuanto antes sin extenderlo. Retire los objetos mojados, limpie con el método adecuado al material y seque las juntas, cantos y zonas inferiores. Ventile la estancia sin dirigir calor intenso sobre el mueble.
El vino, café, aceites, tintes, cosméticos y productos domésticos pueden manchar con rapidez. No experimente con mezclas químicas para eliminarlos; una reacción puede fijar la mancha o dañar el acabado.
Mantenga el mueble en un ambiente interior ventilado y evite el contacto directo con paredes húmedas, suelos mojados o zonas de condensación. Deje espacio razonable para la circulación de aire cuando la ubicación lo requiera.
No guarde textiles u objetos húmedos en compartimentos cerrados. Revise periódicamente la parte posterior y el interior si el mueble está cerca de una pared exterior, baño, cocina o ventana.
La exposición prolongada a luz solar directa puede modificar colores y acabados. Cortinas, persianas y cambios ocasionales en la posición de objetos decorativos pueden ayudar a que la exposición sea más uniforme.
Mantenga una distancia prudente respecto de radiadores, estufas, chimeneas y aparatos que desprendan calor. No coloque recipientes calientes directamente sobre la superficie y no cubra rejillas de ventilación.
Levante los objetos en lugar de arrastrarlos y utilice protectores limpios que no transfieran color ni humedad. Compruebe que adornos, cajas y aparatos no tengan bases ásperas.
No golpee puertas o cajones para cerrarlos. Evite que aspiradoras, juguetes, equipaje o calzado choquen repetidamente con patas, esquinas y paneles inferiores.
Respete la capacidad indicada y reparta el peso. Coloque los objetos más pesados en la zona inferior, no concentre cargas en el centro de baldas largas y abra un cajón cada vez.
No cierre puertas sobre objetos que sobresalgan ni utilice estantes, tapas o cajones como asiento o escalón. Una organización correcta reduce tensiones en bisagras, guías, paneles y fijaciones.
Examine periódicamente tornillos, uniones, patas, soportes de baldas y dispositivos antivuelco. Revise también después de mover el mueble, reorganizar una carga considerable o detectar que puertas y cajones han perdido alineación.
Deje de utilizar el producto si se balancea, se inclina, presenta grietas estructurales o el anclaje se ha soltado. Vacíelo de forma segura antes de reajustar o solicitar asistencia.
- Estropajos, lana de acero, polvos abrasivos y rascadores.
- Lejía, amoníaco, disolventes o ácidos no autorizados para el material.
- Limpiadores a vapor o chorros de agua sobre muebles no diseñados para ello.
- Aplicación directa de aerosoles o líquidos sobre juntas, herrajes y paneles.
- Secadores, calefactores u otras fuentes de calor intenso para acelerar el secado.
- Ceras, aceites, tintes o pulimentos sin confirmar su compatibilidad.
Vacíe el mueble antes de moverlo y retire, cuando proceda, baldas, cajones y piezas móviles. No lo arrastre por el suelo ni lo levante por tiradores, puertas o paneles superiores.
Para almacenarlo, elija un espacio interior seco, ventilado y protegido de cambios extremos de temperatura. Mantenga las piezas planas o apoyadas según su diseño y no apile objetos pesados sobre paneles, tejidos o vidrio.
Si observa desprendimiento, hinchazón, corrosión, grietas, inestabilidad o una alteración inesperada, deje de aplicar productos y documente la zona. Prepare el número de pedido, la referencia del artículo, fotografías generales y primeros planos, e indique el método de limpieza utilizado.
Cada solicitud será revisada antes de determinar la solución correspondiente. El desgaste normal, la limpieza incompatible, la humedad, el calor, una sobrecarga o una modificación no autorizada se evaluarán según las circunstancias. Esta guía no limita los derechos que correspondan al consumidor.
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